El Congreso de Tucumán

1815, Crisis y convocatoria del Congreso
Entre 1815 y 1820 se desarrolla la segunda etapa de la Revolución inaugurada el 25 de Mayo de 1810.
La Asamblea del Año XIII, que seguía sesionando en Buenos Aires, establece un ejecutivo unipersonal, el Director Supremo, crea la Junta de Observación y sanciona el Estatuto de 1815, que establece la convocatoria a un congreso constituyente.
En Europa, tras la derrota de Napoleón, la Restauración legitimista de los monarcas se opone a los movimientos revolucionarios. En España es repuesto el Rey Fernando VII, con lo que crece en América la amenaza de una ofensiva realista.
En el convulsionado Río de la Plata se centraliza el poder con un ejecutivo: el Director Supremo. Es elegido José Rondeau es pero -por estar ausente- lo reemplaza Ignacio Álvarez Thomas. Se establece también la Junta de Observación para controlar al Director.
Se sanciona el Estatuto Provisional de 1815 que faculta al Director Supremo para convocar a un Congreso Constituyente. Los diputados fueron elegidos popularmente de manera indirecta.

El Congreso de Tucumán

En Marzo de 1816, 32 delegados del Congreso de Tucumán se juntaron para formar una nueva estructura política.
Así, el 24 de marzo, el Congreso inicia sus sesiones, proclamando a Juan Martín de Pueyrredón como Dictador Supremo (1816-1819).
Después de varios cabildeos, el Congreso declara, el 9 de julio, la Independencia de las Provincias Unidas en Sud-América.
Posteriormente, en 1817, el Congreso se traslada a Buenos Aires porque la situación militar en el norte del país era muy delicada: a partir de la exitosa campaña de San Martín a Chile, el ejército realista del Alto Perú estaba seguro que la frontera norte quedaba desguarnecida. Fue así que el general José de la Serna lanzó repetidos ataques sobre la provincia de Salta y, pese a que fueron repelidos por el general Güemes, éstos pusieron en peligro la seguridad del Congreso.
Una vez en Buenos Aires, durante todo el 1817 y la primera mitad de 1818, el Congreso se dedicó a legislar sobre cuestiones menores, excepto por un segundo Reglamento Provisorio, sancionado en diciembre de 1817, cuya aplicación fue muy limitada.
Para mediados de 1819, más de la mitad de los diputados había sido reemplazado por otros, al mismo tiempo que las provincias federales tampoco formaban parte del Congreso. Eran tres los grupos de opinión: los diputados centralistas (parte de los porteños, los de Cuyo y de otras provincias), los diputados localistas (los cordobeses, de otras provincias y algunos porteños) y los diputados altoperuano (partidarios del centralismo pero libre de la influencia porteña). Estas diferencias, lógicamente, impidieron la sanción de una constitución, pues era una constitución centralista y aristocrática, que no respondía a las demandas federales de la mayoría de las provincias.
Finalmente, la separación de Bolivia, Uruguay y Paraguay de las Provincias Unidas; fue acompañada por la separación de la misma Argentina (impulsada por los caudillos, magnates locales), lo que provocó la desaparición del Congreso en 1820. Desunión y confusión gobernaron nuestros suelos hasta el gobierno de Juan Manuel de Rosas en 1829.
Las Provincias Unidas tardarán muchísimos años en lograr los acuerdos necesarios que llevarán a la sanción una Carta unánimemente aceptada. Esta es la Constitución de 1853.