La Batalla de Tucumán

"Aunque el triunfo de Tucumán fue el resultado de un cúmulo de circunstancias imprevistas, cabe a Belgrano la gloria de haber ganado una batalla contra toda probabilidad y contra la voluntad del gobierno mismo". Gral. Mitre.

Después de la derrota de Huaqui, las fuerzas revolucionarias desmoralizadas estaban en Jujuy y deciden retirarse ante el avance realista pero dejándoles campo arrasado: es el "Éxodo Jujeño". Las órdenes de la Junta eran las de retirarse hacia el sur para defender la revolución, protegiendo a Buenos Aires.

Esta victoria permite a los revolucionarios recuperar el control de las provincias del Norte del Río de la Plata y, junto con la batalla de Salta que realiza Güemes con sus "gauchos infernales", el 20 de febrero de 1813, el triunfo de Tucumán permitió a los rioplatenses confirmar los límites de la región bajo su control.

La victoria consolidó la obra de la Revolución y significó un giro en su causa pues, Belgrano (que contaba con la simpatía de la Logia Lautaro) había desobedecido las órdenes del gobierno. Así, en Buenos Aires, al momento de conocerse el triunfo de Belgrano, la Revolución del 8 de octubre derriba al Primer Triunvirato.